Palabra, Madrid, 2006. No obstante, a pesar de su coquetería, hizo una gran labor en la Academia y facilitó la llegada del pensamiento moderno científico a Prusia, en especial de las ideas de Isaac Newton. Federico también observó de cerca las innovaciones militares de otros ejércitos. Napoleón consideraba esa batalla «una obra maestra de movimiento, maniobra y resolución». Federico fue también un partidario de la tolerancia religiosa: dio acogida a artesanos protestantes de Bohemia que huían de imposición de catolicismo por Austria, y permitió a los judíos gozar de libertad de enseñanza. Por todo ello, en cuanto fue proclamado rey, Federico II se empeñó en atraer a su corte de Berlín a sabios y escritores franceses. La solución pasaba por sacar al enemigo del propio campo. Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Anhalt-Dessau estaba tan obsesionado con las ideas predominantes que en Kesselsdorf (1745), cuando se encontró por casualidad en el flanco occidental de la línea sajona, lo que le otorgaba una fantástica posición de cara a arrollar al enemigo desde la izquierda, decidió llevar a su ejército frente a las líneas enemigas, desde donde podía atacar de la manera convencional. Cada bala perdía su capacidad letal tras recorrer 100 metros, aunque en salvas cerradas y a corta distancia podía destrozar a un hombre. Con el tiempo, la columna de marcha de infantería y la línea de fuego se redujeron de cuatro a tres filas para facilitar el despliegue. Cuando los oficiales extranjeros hicieron su peregrinación a este país se sorprendieron al descubrir que los soldados eran más informales y mucho «menos prusianos» que sus imitadores de otras partes. Su educación militar empezaba con 13, aunque se bajó a los 10 en plena Guerra de los Siete Años para cubrir las vacantes. Para ello vestían un práctico uniforme verde con chaleco y calzones de cuero e iban armados con el característico Büchse, una carabina de calibre pesado utilizada para cazar jabalíes. La relación recíproca entre el feudo y el regimiento y entre el cantón y la compañía daba lugar a la percepción por parte de la población rural de que los sistemas social y militar eran uno solo (Dwyer, 2001: 206). Su uniforme era muy parecido al que llevaban en otros ejércitos, de mismo color que la clásica cuera amarillenta utilizada por casi toda la caballería del siglo anterior (Haythornthwaite, 1991: 9). Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios. Durante las comidas en los barracones debía leerse un poco sobre la historia de Brandeburgo o extractos del Arte de la Guerra de Feuquieres, tal y como se les leía la Biblia a los monjes en el refectorio. A menudo estos hombres portaban hachas por su papel destacado durante los asedios (Jörgensen et al., 2012, 55). No debe olvidarse que si Prusia sobrevivió fue a costa de bajas y pérdidas humanas y materiales muy graves: perdió en total alrededor de un 11% de su población. Se trataba de un tipo de maniobra que exigía una acción de la infantería especialmente hábil y rápida, en particular cuando el terreno era quebrado. Entre las mujeres que podían acompañarles estaban sus esposas, hijas y hermanas, pero también existían permisos especiales para soldados que carecían del dinero o del permiso para casarse con sus novias y que las reconocían como legítima compañía, eran las llamadas liebsten o «queridas». El propio Federico, gran flautista y compositor, estuvo detrás de algunas de las más recordadas. Federico II de Prusia representa, quizá mejor que cualquier otro monarca, el modelo de rey ilustrado. Frederick the Great’s Army (1): Cavalry (Men-at-Arms Book 236). Sin embargo, hay un hecho que ha sido pasado por alto a menudo y es que el coronel de un regimiento estaba obligado a asumir todos los gastos si un soldado apaleado quedaba malherido y debía ser apartado temporalmente del servicio (Möbius, 2019, 50). El teniente-coronel le Noble (Palatinado), el teniente-coronel Mayr (Sajonia) y el coronel d’Angelelli (Holanda) tuvieron permiso para reclutar sus propios batallones en 1756. Salamina, Málaga. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. Además existía cierto intercambio de hombres entre los regimientos ligeros y pesados bajo el principio de que cada uno de los tres brazos de la caballería debía ser capaz de realizar las funciones de los otros dos. En esta extraordinaria ejecución, los «muros móviles» eran flanqueados por fuego de artillería coordinado a medida que los cañones prusianos se trasladaban de una posición de fuego a otra a lo largo de la línea de ataque. Las tropas no solo solían forzar a los civiles a abastecerlos con comida, bebida y dinero en metálico, sino que a menudo desmantelaban las casas para obtener madera para sus fogatas o por puro vandalismo (Berkovich, 2017: 160). Aunque había muchos otros factores que contribuían a reducir la velocidad, como la cantidad de arreos que cargaba cada soldado, el estruendo de las armas que dificultaba escuchar las órdenes de los oficiales o el humo que restaba visibilidad. Nos queda para la memoria ese monarca que fichó a las mentes más lúcidas de Europa; que componía e interpretaba la música más refinada de su tiempo (en especial de su compositor de cámara Johann Joachim Quantz, autor de bellas sonatas y conciertos), y que construyó un palacio en Potsdam para disfrute de las artes, que llamó Sanssouci («Sin preocupaciones»).